Claves para proteger legalmente ideas innovadoras: patentes, modelos de utilidad y propiedad intelectual

Una imagen, un diseño, una marca, hasta una idea. Hoy en día prácticamente todo se puede registrar. Defender todo aquello que se crea se ha vuelto algo imprescindible en la sociedad actual, un espacio donde los datos y la información vuelan. A través de patentes, modelos de utilidad o de la propiedad intelectual, entre otros, el usuario puede hacer ahora lo que cinco décadas atrás era algo poco común: dar prioridad a la protección de los intangibles de la empresa, por encima de los tangibles. Tanto es así que actualmente los intangibles ya suponen más del 70% del valor de una empresa, según Antonio Rodríguez, promotor de Agilmark, la empresa de patentes y registros del Parque Científico de la UMH. Aspectos legales que cobran especial interés tras la celebración esta semana del Día de la Propiedad Intelectual.

 

Principales diferencias

A la hora de proteger todos estos activos es necesario tener en cuenta qué características presentan y qué resguardo se les quiere dar. En el caso de las patentes el objetivo es salvaguardar ideas o proyectos innovadores, es decir, que no se hayan visto, oído, leído o utilizado antes. La protección de las patentes se prolonga hasta 20 años, y una vez que se cumple este plazo pasan a ser públicas. Pero mientras que la patente defiende algo exclusivo, el Modelo de Utilidad protege invenciones con menor rango innovador que las protegidas por las Patentes, es decir, protege ideas que doten a un objeto ya existente de una configuración o estructura nueva y que, por lo tanto, de una nueva utilidad o ventaja práctica. En este segundo caso la duración de la protección se extiende hasta los 10 años, de modo que su privacidad expira y se hace pública a partir de la década.

Otro método de protección muy en boga es la Propiedad Intelectual: canciones, fotografías, dibujos… todo se puede proteger, aunque, tal y como indica el fundador de Agilmark, en la era de Internet es más difícil controlar los usos indebidos de este tipo de propiedad. “Ahora con todos los blogs, páginas web, etc. las fotografías, por ejemplo, se copian y utilizan sin permiso, es algo casi inevitable: son muy difíciles de controlar. Es cierto que se puede realizar un seguimiento, pero es imposible detectar absolutamente todos los usos que se les dan”, añade.

 

Antes de registrar

Los usuarios o emprendedores no sólo deben tener en cuenta qué es lo que van a registrar, sino en qué condiciones deben hacerlo. Por ejemplo, en el caso de las patentes es importante conocer si hay registros similares o artículos anteriores sobre el tema, es decir, investigar el sector. La importancia de este aspecto es tal que, si se registrara una patente y previamente el propio emprendedor, u otra persona, hubiera dado a conocer a través de algún tipo de publicación la información que contiene, la privacidad de dicha patente quedaría invalidada.

Por otro lado, los emprendedores también deben tener claro que las apps y aplicaciones informáticas no se pueden registrar como patentes, aunque sí como propiedad intelectual. Eso sí, para poder protegerlas es preciso que éstas incluyan alguna funcionalidad, por ejemplo, medir la temperatura, no como otras aplicaciones que únicamente recopilan y muestran información, por ejemplo bursátil. Pero incluso en estos casos registrar la propiedad intelectual facilita el trabajo de demostrar que un desarrollo es de uno mismo y que de ningún modo se ha plagiado a otros.

Por lo tanto, programas de ordenador o aplicaciones móviles pueden ser patentables si tienen carácter técnico. Un ejemplo sería un programa de ordenador diseñado para medir la temperatura o uno ideado para ofrecer un funcionamiento más seguro de los airbag de un vehículo. Por el contrario, un programa de ordenador diseñado para fomentar compradores leales ofreciendo descuentos para compras futuras, por ejemplo, no lo sería. El carácter técnico debe ser valorado caso a caso, por lo que desde Agilmark recomiendan consultar con expertos de patentes y marcas para evitar conflictos.

Asimismo, existen otras vías de protección para invenciones como el software: una de ellas son los derechos de autor. Ésta sólo protege la expresión literal de las aplicaciones o los sistemas informáticos, es decir, no protege las ideas subyacentes a dichos sistemas o aplicaciones, ideas que suelen tener un alto valor comercial. Otra vía es el registro de la marca de la aplicación o software. Este registro no protege el contenido de la aplicación, pero sí impide que se comercialicen otras aplicaciones con un nombre similar. Antonio Rodríguez aconseja tener en cuenta esta vía ya que puede bloquear a un gran número de competidores.

 

El uso de marcas

En lo referente a las marcas, es necesario tener en cuenta si la que queremos registrar es similar a otras conocidas. Una marca, ya sea gráfica (imagen), denominativa (palabras o frases) o mixta (ambas), debe ser diferente a cualquier otra en el mercado y en el sector. “De ningún modo dos marcas pueden ser iguales o muy parecidas, ya que no deben inducir a error al usuario”, señala Rodríguez.

Sin embargo, destaca el promotor de Agilmark, dos marcas pueden coincidir siempre y cuando pertenezcan a diferentes categorías. Un ejemplo de ello es la famosa marca de brandy, Magno, que de forma natural se puede confundir con otra también conocida marca de jabón, Magno. Pero, ¿cómo puede ocurrir? Sencillamente porque pertenecen a categorías diferentes. “Existen 45 categorías en el registro de marcas, en la que cada una incluye un sector. Una marca puede estar registrada en una de estas categorías, pero si no lo está en otra, cualquier usuario podría hacer uso de la marca”, indica Antonio Rodríguez. Sin embargo, el fundador de Agilmark subraya una excepción: esta regla no sería válida para marcas notorias o renombradas. Es decir, marcas como Adidas o Nike no podrían ser utilizadas en ninguna otra categoría, puesto que son reconocidas a nivel mundial. Una marca se puede considerar notoria cuando es conocida en el sector al que dirige sus productos o servicios. En el caso de las marcas renombradas, éstas deben gozar del reconocimiento del público en general como consecuencia de su uso, independientemente si pertenece a un mercado u otro.

Registrar, proteger, poner en valor la innovación…algo fundamental con muchos entresijos que se deben conocer. Evitar el plagio y salvaguardar lo propio no es tarea fácil, pero tampoco es imposible. Solo es cuestión de información, investigación y un correcto asesoramiento. 

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